III
El mar, yo sólo dije el mar, pero igual tiemblo:todos estos bosques también pudieron haber sido o serán
barcos crujientes que con las velas hinchadas dejan
estelas, jarcias, banderas, gallardetes, esloras, grumetes,
medusas y brújulas inquietantes sobre el mar,
¿el mar? ¿por qué yo sólo dije el mar cuando sólo
bastaría con poder mirarse a los ojos y decir
naturalmente “bitácora” o simplemente “equinoccio”
o apasionadamente “Perla de Labuán” o “altos
sureste” y dar vuelta la página o, escuchame, “hacia
las rompientes empujan los vientos que soplan
implacables a estribor”?
pero tanta belleza se me confunde finalmente con ella,
ella que salía del mar como un animal fantástico.
ella que salía del mar como un animal fantástico.












