viernes, 12 de junio de 2026

Oración / Adrián Desiderato

 




Quiero que no te escondas ni te extravíes en la ausencia.
Quiero que nuestros hijos te encuenttren cada día
en el exacto sitio  donde sueña tu carne.
Quiero que no te vayas ni de vos ni de mí,
que permanezcas en tu cuerpo para siempre entibiándonos.
Quiero que las llamas que te conforman  no se quiebren 
      /ni entren a su ceniza.
Quiero que permanezcas cerca de mí, viviéndome,
agitando pañuelos, saludándome.
Quiero que a pesar de la muerte  te encapriches y vivas.

Sólo un poema quedará de este amor,
abro la puerta para que entres en él, con nuestros hijos y
      /nosotros.
Acurrucados viviremos allí, como durmiéndonos, y él
será nuestro fuego contra la eternidad, los siglos.
Sus versos nos darán de comer, de beber, de sentir.
Y cuando alguien lo lea desde su hombre futuro
nuestros cuerpos volverán a temblar
y en un lugar del mundo se encenderá una casa
como la nuestra,
donde estaremos vos y yo y nuestros hijos
como estamos ahora, envueltos en ternezas,
escuchando la lluvia que nos da de vivir.






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