Mostrando entradas con la etiqueta Diana Bellessi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diana Bellessi. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de mayo de 2023

Debe y haber / Diana Bellessi

 




Relumbra una joya
sobre el pasto
grande y ámbar,
me quedo ahí mirándola,
me distraigo, y en la rotación
veloz del sol aparece
otra, virada al plata. Y así…
Son las gotas del rocío
en la temprana mañana,
si lo vieran
 
a los fondos de este parque
con la última opulencia
del follaje,
rojez herrumbre del ciruelo
y el ceibo impávido ahí
en el centro,
una pavita de monte
picoteando caracoles
que la marea dejara,
entregada a mí como si yo
 
no estuviera entregada
a los fondos de la casa,
al claro y al monte atrás
en marzo entregándose
al otoño con su fresca belleza
que se desmorona pero
no tanto, no todavía
sino lento, degustando
el vino de los días
que lo muestran tan cambiado
 
Segundo a segundo
si me distraigo
Fragilidad de gracia
irrefutable, la humana
se rehace tan pronto
en petulancia, en vergüenza
quizás por haberse
mostrado tanto. Cómo se nota
aquí, donde somos pocos
y nos miramos
 
fijo, día a día,
como la miramos a ella,
la naturaleza
aparentemente quieta
y sin embargo
una fábrica que no para
ni cierra, asombrosa
como nosotros mismos
Qué espectáculo
para el divino ojo
 
que problablemente no mira
porque sueña.




viernes, 3 de junio de 2022

Aquí, en este ventanal / Diana Bellessi

 





Aquí, en este ventanal mirando al fondo
el monte desbrozado que me da
un bosque en miniatura a la luz de la mañana
tan temprano hoy que amanecí  tengo por regalo
su sombra oscura allá a lo lejos, su marco de troncos
misteriosos, roble eucalipto sauces y el brillo
que va ganando mientras se alza la mañana
y rompe el sol con pinceladas aquella oscuridad
en otra más dulce, más clara cuando el viento
suave llena las zanjas de agua y lame
el pasto verde del fondo  se pasean
las gallinetas, tan elásticas tan esbeltas
 planean las hojitas una a una
como si se pusieran de acuerdo. Lentamente
el misterio se entrega a la tranquila inocencia
del día hasta parecer no pasa ya nada
más que la plena presencia de la luz que oculta
detalles  creaturas aquietando el alma
como en la siesta donde se siente a salvo
de la mutación perpetua, suspensa
en el cobijo del mediodía que se acerca
Quizás por eso me gusta escribir
en estas horas del ambiguo febrero,
fresco el día indeciso entre el manto
del verano y el otoño que pronto
estará en las puertas. Yo podría sin cansarme
ser cronista de estas cosas día a día
ovillarme en la repetición  estar atenta
a los detalles que no cesan de cambiar,
ninguno igual plateadito mío
que te despojas temprano de tus hojas
como joyas en la brisa, álamo pequeño
 fresno a vestido en seda de oro
 la creación entera transformando su hervidero
que visto desde aquí, con miopía humana parece
la perspectiva pertinaz de la belleza,
se suaviza se ordena  sosiega el corazón
de la que mira, lee y mira por el amplio ventanal
hacia los fondos de la casa, al bosque, días
y horas enteras