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viernes, 28 de agosto de 2026

Por último / Raúl Gustavo Aguirre

 






Haber dejado una moneda de fuego en la mano de otro,
haber atado ciertos hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.

Haber estado, haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre tiene razón,
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre tiene razón.

No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde el comienzo,
pero masticados con tus dientes.

No importa ser interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).

No importa que no haya solución para nadie ni perdón para nadie,
ni si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que estos rostros queridos no se hundan en los rápidos de la nada
que acecha tanta maravilla.



viernes, 10 de abril de 2026

Paradero / Raúl Gustavo Aguirre

 



Después de los fuegos desparramados en el vacío amanecer
de la huída silenciosa de los ambiguos cómplices y de las brujas favorables
después de las brumosas colinas y el grito descuidado del corazón
hendiendo las llanuras distantes
después de las amenazas y los ojos irritados
en el mediodía simple donde algo estalló
después del viento azul y profundo de la siesta
de ese no ver y no ser nada tan intensos
que era ver todo y serlo todo
en un lento derrumbe de girasol y de diamante
que me arrastraba hacia el crepúsculo como el caer de un abrazo
después de ser el gran oculto en el bosque sin fin
en medio de las serpientes y los templos de columnas movedizas
y los helechos gigantes y los pájaros que huían hacia el rojo
ahora estoy aquí
estoy aquí desnudo lejos de mi patria y de los rostros amados
bajo estas piedras que se anulan
pegado al suelo y a la luna que muerde
estoy aquí en la playa revestida de símbolos
como un molusco atónito que sangra
y sangra y sangra en la noche feroz e interminable.




sábado, 13 de abril de 2024

Quizá la poesía / Raúl Gustavo Aguirre

 



Quizá la poesía sea
—cuando ya todo
lo que era poesía
se malogró en el tráfico—,
quizá pudiera ser
este andar silencioso
en medio de la noche,
este derrumbamiento
del que sólo quedó
algo invencible y nulo.
Quizás, entonces, sea
este no a lo de siempre,
este lápiz mordido,
esta intranquilidad,
este temblar por nada.



viernes, 25 de agosto de 2023

Hasta siempre / Raúl Gustavo Aguirre

 








Ella saluda desde lejos
ella se va quién sabe para siempre
y levanta su mano
entre mil manos indiferentes
su mano dice adiós pero no dice
adiós dice aquí estamos
su mano dice ahora
su mano dice sí
su mano dice siempre.
 
Ella saluda desde allá
desde la que se perdió entre tantas voces
y miserias inútiles
no hacía falta está demás su gesto
la van a castigar un día
por saludar así tan hasta el fondo
en medio de la selva.
 
Su mano dice todavía
su mano dice no a la muerte
al tiempo a la distancia
a la tonta equidad.
 
Ella saluda desde aquí
desde su corazón viento demente
desde mi corazón pulverizado.
Su mano dice adiós.




viernes, 10 de febrero de 2023

Hacia allá / Raúl Gustavo Aguirre

 




Un muerto canta y vive y vives en el canto.

Y el canto cesa y no es fácil vivir

Este canto te cambia y el silencio te cambia

¿Por qué, fantasma, puedes permanecer así?

O aquello que tenías, que eras, que sabías,

¿fue quién sabe tu ser, tu rostro, tu palabra,

tu orgulloso segundo inmortal, aquel gesto

imperceptible casi, la memoria, esa herida

que dura y te hace tuyo?

 

Pero este ser así. Este quedar en uno

esa apariencia que otros aman

y coronan de gracia, de asombro, de perfume,

de espanto  alegría. (Perdón, cuerpo caliente,

corazón trastornado, ojos que no me miran

y me ven y me salvan de la noche. Perdón,

olvido, por mi miedo de tus incandecencias

y tus espaldas limpias.) Pero este ser así,

volcado sobre aquello que se deshace y tiene

que crecer todavía: muro, deslumbramiento,

abrazo y amistad distante, tifón y amanecer,

ventana de un castillo en ruinas, en la playa,

tonto fuego que arde porque sí, tonta huella

en la tierra de nadie.

                                 Esa herida que dura.




viernes, 25 de diciembre de 2020

El poeta perdido / Raúl Gustavo Aguirre







Hoy encontré en la calle a un viejo amigo que escribía poemas,
delicados, modestos y radiantes poemas.
Y me contó el amigo que en otro tiempo fue la poesía
          una indagación de su ser,
que fue la poesía un hermoso momento de su vida,
que después se casó, tuvo hijos, y ahora peleaba duramente
          por el pan de los suyos
y no escribía más poemas porque ya no necesitaba escribirlos.
Y yo le dije me parece muy bien:
vives en el poema verdadero
que es vivir con aquellos, por aquellos que amas.
Y mi amigo se fue, su rostro triste y sus espaldas encorvadas,
y yo pensé que cada uno tiene derecho a vivir como puede,
pero en el fondo un sentimiento me decía
que en él había algo vencido,
que si uno peleó por sacudirle el polvo a las palabras
          y el resplandor de las palabras le quemó hasta los tuétanos,
 
ya no se puede ir para atrás porque entonces los vampiros
          avanzan
y hasta Rimbaud, si hemos de creer a su hermana, comprendió
          en su agonía
que hay que morir peleando por el poema de siempre.


viernes, 24 de enero de 2020

El triunfo de las letras / Raúl Gustavo Aguirre







Estás cansado y no ves bien
algunos te esperaban y no llegaste a tiempo
algunos te esperaban
abrirían sin miedo la puerta
abrirían sin miedo el corazón
y tú también pero eres torpe
pierdes las señas que te dieron
pierdes el regalo en el viaje
y terminas llorando en un bar.

Adiós
la intensidad te excede
la altura te da miedo
el sol te aplasta si te encuentra
tal vez tienes razones para huir
para estar aterrado.

Te pegaron mucho
de grande.




viernes, 16 de noviembre de 2018

Para vivir / Raúl Gustavo Aguirre







Para vivir,
yo busqué un sitio oscuro.
Para vivir.

Para vivir,
practiqué el mimetismo.
Para vivir.

Me compuse mil caras,
mil caras inocentes,
mil caras complacientes.
Para vivir.

Mil caras diferentes,
mi amor, mi buen amor,
mi amor que sólo tienes
la cara del amor.

Yo cavaba la tierra,
callaba, me escondía,
borré todas mis huellas,
me deshice de todo,
mi amor, para vivir.

Para vivir,
yo busqué un sitio puro.
Para vivir.

Para vivir,
sólo había este abismo,
mi amor, para vivir.




domingo, 18 de mayo de 2014

Ya no te guardaré / Raúl Gustavo Aguirre





Ya no te guardaré, se deshizo la música
donde me pareció que estabas.
Eran cristales rotos, o arena, no sé bien:
yo pisé y comprendí.

Comprendí con asombro que el tiempo se estiraba
desesperado y sin sentido
y que yo no era nadie
excepto el que te amó.

Eran cristales rotos, piedras o desventuras,
eran cuerpos enormes o cenizas, no sé.
Yo pisé y comprendí.

domingo, 23 de junio de 2013

Rimbaud / Raúl Gustavo Aguirre




Soy de los que se conforman con restos apacibles de la belleza que han traicionado por esquivar el hallarse complicados en sus acciones alarmantes. Me cuento entre los puros. He cedido mis mejores tierras a las combinaciones de una imaginaria seguridad.


Pero me queda aún esta brasa irreductible, que desmiente y que vive. Que me rehaga a su calor: sabiéndolo todo, como es el saber del poeta, y entero otra vez ante ese espejo sin piedad que nada rechaza de mí sino las fantasías de mis mecanismos de defensa. Sangro otra vez sobre la luna nueva de mi corazón.

martes, 26 de marzo de 2013

Piedras / Raúl Gustavo Aguirre





Está cayendo, por la noche rota
a cascotazos, toda la tristeza
del mundo. Amor sin libertad que aúllas
tu no ser nada, tu maldad de amor
entre los tallos que destrozas porque
existes tanto, pobre, existes tanto.

Está cayendo piedra. Por la noche
rota, los cascotazos son revancha
de alguien. Y luego nada. Nada. Y llueve.

lunes, 11 de marzo de 2013

El dolor / Raúl Gustavo Aguirre




Negro es el viento del dolor: crispada
se cierra en él la rosa y vuelve
—desatada de sí, perdido el ser
en otra y otra y otra— a su primera
rosa sin rosa en el dolor de todo.