viernes, 10 de julio de 2026

Desolado / Robert Frost

 






¿Dónde había oído este viento antes
convertirse así en un bramido más hondo?
¿Para qué creería que me quedaba ahí,
manteniendo abierta una puerta inquieta,
mirando cuesta abajo hacia una playa espumosa?
El verano había terminado y el día también.
Nubes sombrías se apiñaban por el poniente,
afuera en el piso vencido de la entrada
las hojas se levantaron en espiral y silbaron,
a ciegas apuntaron a mi rodilla y erraron.
Algo siniestro en el tono
me decía que mi secreto debía ser conocido:
la noticia de que estaba solo en casa
de algún modo debía haberse divulgado,
la noticia de que estaba solo en la vida.
La noticia de que sólo me quedaba Dios.



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