viernes, 9 de enero de 2026

Playa de Berck / Sylvia Plath

 


                                   I

Así que esto es el mar, este inmenso pasmo.
Ah, cómo supura mi herida inflamada con el cataplasma del sol.

Sorbetes de colores electrizantes, extraídos del congelador
por pálidas muchachas, recorren el aire en manos requemadas.

¿Por qué está todo tan tranquilo? ¿Qué andarán buscando?
Yo sí tengo dos piernas, y camino sonriente.

Una sordina de arena mitiga las vibraciones;
extendiéndose varios quilómetros, reduce las viejas voces
 
ondulantes, sin muletas, a la mitad de su tamaño.
Las líneas de mira, abrasadas por estas superficies yermas,
 
son como búmeran, como gomas sujetas que al volver golpean a sus dueños.
No me extraña que ese hombre lleve gafas de sol.
 
No me extraña que vista una sotana negra.
Ahí viene, andando entre los pescadores de caballa
 
que le vuelven la espalda formando un muro, mientras manipulan
los rombos verdes y negros como si fueran partes de un cuerpo.
 
El mar, que los cristalizó, se marcha reptando, escindido
en miles de serpientes, con su sempiterno siseo de angustia.

 

viernes, 2 de enero de 2026

Ella / Jorge Boccanera

 



Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después... se vuela azul como la tarde.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Nadie, ni siquiera la lluvia / E.E Cummings

 



En algún lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
en tu gesto más frágil hay cosas que me encierran
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con una ligera mirada me liberas.
Aunque me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo a pétalo, mi ser,
como la primavera abre con misteriosa destreza su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy hermosa y súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosamente por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

(Ignoro tu destreza para cerrar y abrir,
solo algo en mí entiende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.


viernes, 12 de diciembre de 2025

Si muero joven / Pessoa

 



Si muero joven,
sin poder publicar libro ninguno,
sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
pido que, si quisieran tacharse por mi causa,
que no se tachen.
Si así ocurrió, está bien así.
Aunque mis versos no se impriman nunca,
tendrán su belleza si fueran bellos.
Pero no pueden ser bellos
y quedar por imprimir,
porque las raíces pueden estar bajo la tierra
pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así por fuerza.
Nada lo puede impedir.
Si muero muy joven, oíd esto:
Nunca fui un niño que jugaba.
Fui pagano como el sol y como el agua,
de una religión universal
que solamente los hombres no poseen.
Fui feliz porque no pedí nada,
ni procuré encontrar nada,
ni creí que hubiera más explicación
que el que la palabra explicación
no tenga ningún significado.
No deseé sino estar bajo el sol o la lluvia,
al sol cuando había sol
y bajo la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca al contrario),
sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.
Una vez amé, creí que me amarían,
pero no fui amado.
No fui amado por la única gran razón:
porque no podía ser.
Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
y sentándome otra vez a la puerta de casa.
Los campos, al fin, no son tan verdes
para los que son amados
como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.



viernes, 5 de diciembre de 2025

Las causas / Borges

 



Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.



viernes, 28 de noviembre de 2025

Plaza del carrusel / Jacques Prévert

 




Plaza del Carrusel
en el final de un bello día de verano
la sangre de un caballo
accidentado y desenganchado
corría
por el pavimento
Y el caballo estaba ahí
parado
inmóvil
sobre tres patas
Y la pata herida
herida y desangrada
colgaba
A su lado
de pie 
inmóvil
estaba el cochero
y también el coche inmóvil
inútil como un reloj roto
Y el caballo callaba
el caballlo no se quuejaba
el caballo no relinchaba
estaba ahí
esperaba
y era tan hermoso tan triste tan simple
y tan juicioso
que no era posible contener las lágrimas.
Oh
jardines perdidos
fuentes olvidadas
praderas llenas de sol
oh dolor
esplendor y misterio de la adversidad
sangres y resplandores
belleza herida
Fraternidad.





viernes, 14 de noviembre de 2025

Poco se sabe / Juan Gelman





Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos