XLIX
Entro y cierro la ventana.
Traen el candil y dan las buenas noches.
Y mi voz alegre da las buenas noches.
Ojalá mi vida sea siempre esto:
un día lleno de sol, o suave de lluvia,
o tempestuoso como si se acabase el mundo,
la tarde suave y los grupos que pasan
mirados con interés por la ventana,
la última mirada amiga dada al sosiego de los árboles,
y después, cerrada la ventana, el candil encendido,
sin leer nada, ni pensar en nada, ni dormir,
sentir la vida corriendo en mí como un río por su lecho
y afuera un gran silencio como de dios dormido.

Bellísimo poema, como pocos. Sin duda uno de los más altos poetas contemporáneos. La belleza de este poema en español también radica muchísimo por la traducción. Hace poco me encontré este poema traducido por otro y está muy deficiente.
ResponderEliminarGracias, Rodrerich, por tu comentario. Para mí es el mejor poeta del siglo XX.
ResponderEliminarSaludos.