viernes, 25 de noviembre de 2016

Canción / Allen Ginsberg






El peso del mundo 
         es amor. 
Bajo la carga 
         de soledad, 
bajo la carga 
de insatisfacción 

         el peso, 
el peso que llevamos 
         es amor. 

¿Quién puede negarlo? 
         En sueños 
toca 
         el cuerpo, 
en pensamiento 
         construye 
un milagro, 
         en imaginación 
se angustia 
         hasta nacer 
en humano… 

se asoma desde el corazón 
         ardiendo de pureza, 
porque la carga de la vida 
         es amor, 

pero llevamos el peso 
         fatigosamente, 
y así debemos descansar 
en los brazos del amor 
         al fin, 
debemos descansar en los brazos 
         del amor. 

No hay descanso 
         sin amor, 
no se duerme 
         sin sueños 
de amor… 
         estés loco o helado 
obsesionado con ángeles 
          o máquinas, 
el deseo final 
          es amor 
-no puede ser amargo, 
          no puede negarse, 
no puede retener
        si es negado: 

el peso es demasiado pesado 

-debe darse 
sin retorno 
         como el pensamiento 
dado 
         en soledad 
con toda la excelencia 
        de su exceso. 

Los cuerpos cálidos 
        brillan juntos 
en la oscuridad, 
        la mano se mueve 
hasta el centro 
        de la carne, 
la piel tiembla 
        en felicidad 
y el alma llega 
        gozosa hasta el ojo… 

sí, sí, 
        eso es lo que 
yo deseé, 
        siempre deseé, 
        volver 
a mi cuerpo
        donde he nacido.




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