martes, 21 de junio de 2011

La sencillez profunda

Me detengo frente a la barrera


Me detengo frente a la barrera.
Es una noche clara y la luna se refleja
en los rieles. Apago las luces del auto.
Está bien, pienso, es bueno que nos demos un tiempo.
Pero no comprendo nuestra relación;
no sirvo para eso: ¿Acaso serviría de algo?
Tu padre está enfermo y mi madre está muerta;
pero igual yo podría ir y tirarme encima tuyo
como todas estas noches. Eso es lo que sé.
Ahora la tierra vibra y un tren oscuro
lleva gente desconocida como nosotros.


Leer a Fabián Casas me recuerda mucho a Raymond Carver: el hecho de plasmar, en el papel, situaciones: sensaciones cotianas, donde todo el poema arde  para la pieza final, el remate: Ahora la tierra vibra y un tren oscuro/ lleva gente desconocida como nosotros.
Construye un andamio para que todo encastre, para que todo estalle frente a los ojos del lector y así, lo complete. Bueno, como todo gran poema.

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