viernes, 13 de octubre de 2017

A la misteriosa / Robert Desnos







Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.
Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.
Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.
Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.



viernes, 6 de octubre de 2017

Poema II / E. E Cummings








que mi corazón esté siempre abierto a
pajaritos que son los secretos del vivir
canten lo que canten es mejor que saber
y si los hombres no los oyen los hombres son
            viejos

que mi mente se pasee hambrienta por ahí
e intrépida y sedienta y flexible
y hasta si es domingo que pueda equivocarme
pues siempre que los hombres tienen razón no
            son jóvenes

y que yo no pueda hacer cosa alguna
            eficazmente
y amarte a ti así más que verdaderamente
jamás ha habido un tonto tan grande que no
            acertara
a sacudirse todo el cielo sobre su cabeza con
una sonrisa




viernes, 29 de septiembre de 2017

Hospital de veteranos / Paulina Vinderman





3


Hoy vino la muerte. Es bella y callada
pero los gatos se asustaron.
Se llevó a Concepción, la tejedora
de la casa amarilla junto al mercado.
Se la ve pequeñita y oscura —como una lenteja—
dentro del bote,
el bote que empujarán a la corriente, al río del río.
Antes la cubrimos de muñecos de trapo,
coloridos, imperfectos y torpes, como la vida.
El sol brilla como el de los tapices
y los perros tienen los ojos cenicientos y solemnes
como los míos.
Ojos de ceremonia y de señuelo.

Hoy vino la muerte. Desandamos juntas
el sendero hasta el cruce.
Es turbia y neutral, como el río,
como mi tazón de aluminio, como mi corazón
que es todo río.


viernes, 22 de septiembre de 2017

El cielo / Wilslawa Szymborska





Por ahí habría que haber empezado: el cielo.
Ventana sin alféizar, sin marco, sin cristales.
Un hueco, nada más que un hueco,
pero abierto de par en par.

No tengo que esperar una noche clara
ni levantar la cabeza
para mirar el cielo.
Lo tengo a mis espaldas, a mano, en mis párpados.
El cielo me envuelve por completo
y me eleva.

Ni las montañas más altas
están más cerca del cielo
que los valles más profundos.
En ningún lado hay más cielo
que en otro.
Tan brutalmente aoprimida por el cielo
está la nube como la tumba.
Tan en las nubes está el topo extasiado
como las lechuzas que agita sus alas.
Aquello que cae al abismo
cae del cielo al cielo.

Arenosas, fluidas, rocosas
inflamadas y volátiles
extensiones de cielo, migajas de cielo,
bocanadas y montones de cielo.
El cielo está omnopresente
hasta en la oscuridad  bajo la piel.

Como cielo, defecto cielo.
Soy trampa en la trampa,
un habitante habitado,
soy un abrazo abrazado,
una pregunta en respuesta a una pregunta.

Dividirlo en el cielo y tierra
no es la forma adecuada
de pensar en este todo.
Permite tan sólo vivir
en una dirección más exacta,
más rápida de encontrar
en caso de que me busquen.
Mis señas personales
son el éxtasis y la desesperación.



viernes, 15 de septiembre de 2017

Los castillos de arena / Eugenio Mandrini






Un hombre y una mujer que se han mirado a los ojos
         por un instante
         para siempre,
las manos apretadas como aferrando un enigma,
entran a una habitación sabiendo que toda habitación
         es una fuga al infinito,
y antes que la pasión, sus húmedos desórdenes y vagas
         ternuras, fueran a trinar o dar estallidos,
pacientemente, como quien modela un bosque con una
         pluma caída de una jaula,
cierran la puerta, la ventana, las hendijas más
         invisibles, y aun las mismas grietas que perduran
         en los sueños
         (muros todos para que el viento —bestia de rencor—
         no derribe los castillos de arena)
y solo entonces vuelven a mirarse a los ojos
         para siempre
         en un instante,
y hechizados por la inminencia de lo sobrenatural,
         se quitan las ropas, las sombras,
         los vacíos vividos, las piedras no arrojadas,
ansiando que esta vez, espléndido y extraño
         brille el sol —remoto mar—
         en la noche, por un instante
para siempre.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Hora grave / Rilke





Aquel que llora ahora en alguna parte del mundo,
sin razón llora en el mundo,
llora sobre mí.

El que ahora ríe en alguna parte de la noche,
sin razón llora en la noche,
ríe de mí.

El que ahora marcha en alguna parte del mundo,
sin razón marcha en el mundo,
viene hacia mí.

El que ahora muere en alguna parte del mundo,
sin razón muere en el mundo,
me mira a mí.


viernes, 1 de septiembre de 2017

La isla en el lago / Ezra Pound





Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
dadme a su tiempo —os ruego— una pequeña tabaquería
con las cajitas relucientes
apiladas con esmero en los estantes
y el cavendish suelto y aromático
y el fuerte shag,
y el rubio Virginia
en hebras bajo el vidrio reluciente de los mostradores,
y una balanza no muy engrasada,
y las putas que entran a cambiar una o dos palabras al pasar,
a soltar un insulto, y arreglarse un poco el pelo.

Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
prestadme una tabaquería
o instaladme en cualquier profesión
excepto esta maldita profesión de escritor,
en que uno necesita su cerebro todo el tiempo.