viernes, 19 de abril de 2019

Música de cámara / James Joyce







I


Cuerdas en la tierra y en el aire
hacen música armoniosa;
cuerdas junto al río donde
los sauces se reúnen.
Hay música en la ribera del río
pues por ahí vaga el amor,
pálidas flores hay sobre su manto,
negras hojas en sus ondas.
Todos tañen con suavidad,
con la cabeza inclinada hacia la música
y dedos extraviados sobre un instrumento.




viernes, 12 de abril de 2019

Tengo flores, y a la noche invito a los álamos / Salvatore Quasimodo








Mi sombra está sobre otro muro
de hospital. Tengo flores, y de noche
invito a los álamos y a los plátanos del parque,
árboles de hojas caídas, no amarillas,
casi blancas. Las monjas irlandesas
no hablan nunca de muerte, parecen
movidas por el viento, no se asombran
de ser jóvenes y amables: un voto
que se libera en ásperas plegarias.
Me parece que soy un emigrante
que vela envuelto en su manta,
tranquilo, en el suelo. Acaso siempre muero.
Pero escucho con gusto las palabras de la vida
que no he entendido nunca, me detengo
en largas hipótesis. Seguro que no podré huir;
seré fiel a la vida y a la muerte
en cuerpo y espíritu
en toda dirección prevista, visible.
A ratos algo me rebasa,
con ligereza, un tiempo paciente,
la absurda diferencia que corre
entre la muerte y el espejismo
del latir del corazón.



viernes, 5 de abril de 2019

Apollinaire / La linda pelirroja









Estoy aquí delante de todos un hombre con sentido común
que conoce la vida y de la muerte lo que un hombre
puede conocer
probó los dolores y los goces del amor
impuso algunas veces sus ideas
conoce varias lenguas
y no ha viajado poco
vio la guerra en la infantería y la artillería
herido en la cabeza trepanada bajo el cloroformo
perdió sus mejores amigos en la espantosa lucha
sé de lo antiguo y de lo nuevo lo que un hombre solitario
puede saber de esas cosas
y sin inquietarme hoy de esta guerra
entre nosotros y para vosotros amigos míos
juzgo esta larga querella de la tradición y de la invención
del orden y de la aventura

Vosotros con la boca hecha a la imagen de la boca de Dios
boca que es el orden mismo
sed indulgentes al compararnos
con los que fueron la perfección y el orden
nosotros que siempre buscamos la aventura
no somos enemigos
Al queremos daros vastos y extraños dominios
donde el misterio germina para el que quiera cosecharlo
hay fuegos nuevos colores nunca vistos
mil fantasmas imponderables
para darles realidad
y explorar la bondad país enorme y silencioso
hay tiempo para desterrar
y tiempo para el regreso
piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras
de lo ilimitado y lo porvenir
piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados

He aquí que viene el estío la estación violenta
y mi juventud ha muerto como la primavera
oh sol es el tiempo de la razón ardiente y espero
para seguir la forma noble y dulce
que adopta ella para que pueda amarla
llega y me atrae como al hierro el imán
tiene el aspecto encantador
de una adorable pelirroja

Sus cabellos son de oro se diría
un bello relámpago que nunca acaba
o esas llamas que presumen
en las rosas te marchitas ya

Reíd reíd de mí
hombres de todas partes sobre todo gentes de aquí
porque hay tantas cosas que no me atrevo a decir
tantas cosas que no me dejaríais decir
tened piedad de mí



viernes, 29 de marzo de 2019

Epílogo (fragmento) / W. H. Auden







El tiempo te ha enseñado
cuanta inspiración
te aportaron tus vicios,
la deuda de la imaginación
con la tentación
a la que cediste,
que más de un hermoso
verso expresivo
no habría existido,
si hubieras ofrecido resistencia:
como poeta, tú
sabes que es cierto,
y aunque en la Iglesia
a veces rezas
para sentirte contrito,
no funciona.
felix culpa, dices:
igual tienes razón.

Esperas, sí,
que tus libros te justifiquen,
te salven del infierno:
aun así,
sin parecer triste,
sin que en modo alguno
dé la impresión de que te culpa
(no le hace falta,
bien sabe
a qué hace caso
un enamorado del arte como tú),
Dios puede hacer
el Día del Juicio,
que te deshagas en lágrimas de vergüenza,
recitando de memoria
los poemas que
habrías escrito, si
hubiera sido digna tu vida.




viernes, 22 de marzo de 2019

Westwego (fragmento) / Philippe Soupault







Hace calor y hoy es domingo
hay tristeza
el río es muy desgraciado
y los habitantes se han quedado en casa
Me paseo por la orilla del Támesis
una única barca se desliza para alcanzar el cielo
un cielo inmóvil
porque es domingo
y el viento aún no se ha levantado
es mediodía ahora son las cinco
uno no sabe adónde ir
un hombre canta sin saber por qué
así marcho yo
cuando uno es joven lo es para toda la vida
mi niñez enjaulada
en ese museo sonoro
de Madame Tusseaud
ahí está Nick Carter con su sombrero hongo
tiene en el bolsillo toda una colección de revólveres
y grilletes brillantes como blasfemias
a su lado el caballero Bayardo
que se le parece como un hermano
ahí está la historia sagrada y la historia de Inglaterra
al lado de los grandes criminales que han perdido sus nombres

Cuando salí en ninguna parte
se encuentran cafés
ni luces que espanten las palabras
ni mesa en que apoyarse
para no ver nada para no mirar nada
ni vasos
ni humo
solamente aceras tan largas como los años
donde por la tarde florecen manchas de sangre.


viernes, 15 de marzo de 2019

El poeta murió al amanecer / Raúl González Tuñón








Sin un céntimo, tal como vino al mundo,
murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas, la esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y de su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.

Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.




viernes, 8 de marzo de 2019

Desmesura / Pierre Réverdy







El mundo es mi prisión
si estoy lejos de lo que amo
vosotros no estáis demasiado lejos barrotes del horizonte
el amor la libertad en el cielo tan vacío
sobre la tierra agrietada de dolores
un rostro ilumina y calienta las cosas duras
que formaban parte de la muerte
a partir de este rostro
de estos gestos de esta voz
sólo soy yo mismo quien habla
sólo mi corazón el que resuena y palpita
una cortina de fuego pantalla tierna
entre los muros familiares de la noche
círculo encantado de las falsas soledades
haz de reflejos luminosos
lamentos
todos estos desperdicios del tiempo crepitan en el hogar
todavía un plano que se desgarra
un acto que falta al llamado
queda muy poca cosa por tomar
en un hombre que va a morir.